Nuestra historia

El origen de Arima

Creo profundamente que el bienestar no consiste en hacer más, sino en aprender a escucharnos mejor. Igual que la naturaleza cambia con las estaciones, nosotros también vivimos ciclos. Hay momentos para avanzar, otros para descansar y otros simplemente para respirar.

Mi deseo es que cada persona que cruce esta puerta encuentre aquí un pequeño refugio. Un lugar donde volver al cuerpo, conectar con la calma y recordar que siempre podemos volver a casa: a nosotros mismos.

Un lugar para volver a ti

ARIMA nació mucho antes de tener un espacio físico. Nació en un momento de mi vida en el que necesitaba parar, respirar y volver a encontrarme.

El yoga llegó a mí cuando más lo necesitaba. No fue simplemente una práctica, sino una forma de escucharme, de entenderme y de aprender a sostenerme en los momentos difíciles. Poco a poco comprendí que aquello que tanto me estaba ayudando también podía convertirse en un lugar para otras personas.

Por eso decidí abrir ARIMA.

Quería crear un espacio cálido, tranquilo y cercano, donde nadie sintiera que tiene que hacerlo perfecto. Un lugar donde puedas venir tal y como eres, sin importar tu experiencia, tu edad o el momento vital en el que te encuentres.

Nuestra esencia

Un refugio donde el cuerpo encuentra fuerza, la mente calma y el alma espacio para respirar.

Personas que cuidan de personas

Las personas que dan vida a ARIMA

Detrás de ARIMA hay un equipo de mujeres que cree profundamente en el poder del movimiento consciente. Cada una llega con su propia historia y formación, pero todas compartimos el deseo de acompañarte con cercanía, respeto y presencia para que cada práctica se adapte a ti, y no al revés.

Hola, soy Udane.

Soy la persona que soñó ARIMA.

Nací y crecí en este pueblo, así que abrir este espacio aquí tiene un significado muy especial para mí. Es una forma de devolver todo lo que este lugar me ha dado y seguir creciendo junto a las personas que lo habitan.

Soy profesora de Yoga Calma, Yoga Nidra y Vinyasa, criminóloga y una apasionada del comportamiento humano. También convivo con el TDAH, algo que durante mucho tiempo pensé que era una dificultad y que hoy entiendo como una manera diferente de mirar el mundo, crear y acompañar.

Creo en un yoga amable, donde no importa cómo sea tu cuerpo ni hasta dónde llegues, sino cómo te sientes mientras practicas.

Me emociona ver cómo alguien entra por primera vez con dudas y, con el paso de las semanas, empieza a caminar un poquito más ligero. Esa es la verdadera magia de este trabajo.

Espero que ARIMA también pueda convertirse en un lugar donde tú te sientas en casa.

Hola, soy Maitane.

Siempre he sentido que el movimiento es mucho más que mover el cuerpo.

Llegué al yoga buscando un lugar donde bajar el ritmo, ordenar mis emociones y encontrar un poco de calma. Sin darme cuenta, acabó convirtiéndose en una forma de entender la vida y en algo que hoy me encanta compartir.

Mis clases mezclan fluidez, creatividad y precisión. Me gusta que cada secuencia tenga un sentido y que cada persona pueda vivir la práctica desde su propio momento, sin comparaciones ni exigencias.

Además de Yoga Hatha Vinyasa, también acompaño clases de Yogalates y Pilates, integrando diferentes herramientas para que el cuerpo gane fuerza mientras seguimos cultivando la escucha y el respeto hacia nosotras mismas.

Pero, sobre todo, me gusta crear un espacio donde podamos reírnos, conversar y sentirnos cómodas. Porque muchas veces lo más bonito de la práctica ocurre antes o después de la esterilla.

Será un placer acompañarte en tu camino.

Hola, soy Amaia.

Desde siempre me han fascinado el movimiento, la psicología y todo aquello que nos ayuda a conocernos un poquito mejor.

Encontré en el yoga una práctica donde podía unir esas inquietudes y descubrir una manera diferente de habitar el cuerpo. Más tarde llegó el Pilates, y entendí que ambas disciplinas se complementaban de una forma preciosa.

En mis clases encontrarás movimiento, técnica y atención al detalle, pero también mucho espacio para respirar, sentir y disfrutar. Me encanta construir secuencias fluidas, casi como una pequeña danza, donde cada respiración nos lleva al siguiente movimiento.

Dicen que tengo una voz muy tranquila... aunque también dicen que, cuando termina la clase, todos salen con una buena dosis de trabajo hecho. Y creo que esa mezcla me representa bastante bien.

Mi intención es que salgas de cada práctica sintiéndote más fuerte, más presente y, sobre todo, más conectada contigo.